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La historia atribuye a Winthtrop Chenery, un criador de Massachusetts,
la introducción de la raza a tierras americanas, al haberle
comprado en 1852 al capitán de un barco que atracó en Boston,
la primera vaca Holandesa, con cuya leche la tripulación del
navío se alimentaba durante la travesía desde Europa.
El
entusiasmo y la acogida de los ganaderos hacia los animales
Holstein fueron totales que en 1861 ya pastaban en las praderas
de Estados Unidos 8.000 ejemplares. De ese pie de cría descienden
lo más de 8.5 millones de cabezas registradas en ese país.
En Colombia,
129 años años después:
"Nos
escribe de Ambalema, con fecha 16 de noviembre, han llegado
tres reses -una hembra y dos machos- importados por el señor
Mauricio Uribe, de la mejor calidad que se conoce en Holanda".
El mensajero, diario que apareció el primer día de noviembre
de 1866, registraba así la llegada de los primeros animales
Holstein a Colombia.
En
los diez años siguientes se produce el arribo a Colombia de
cinco toros y dos vacas procedentes de Holanda, en un par
de importaciones, así: en 1872, tres machos y una hembra,
por parte de Eustacio Santamaría; y dos toros y una vaca,
a cargo del gobierno del Estado de Cundinamarca, en 1875.
Al
parecer, José María Rocha Castilla fue el primer ganadero
en traer animales Holstein desde Estados Unidos, a comienzos de
1900.
Como
hecho curioso, en 1922 y 1928, Jorge Molina trajo dos toros
de Perú y uno de la zona del canal de Panamá. Y desde Francia,
David y Eduardo Puyana también importaron Holstein, al lado
de algunos ejemplares comprados en Holanda.
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