Asociación Holstein de Colombia

ASOCIACIÓN

Asociación Holstein de Colombia

Asociación Holstein de Colombia

67 años de historia al servicio de la ganadería en Colombia

Hablar de la ganadería de leche en Colombia necesariamente empieza por rememorar la historia de la raza Holstein. Los argumentos que se aducen a favor de la Holstein han permanecido como verdades; una de tantas es su capacidad para adaptarse a distintos medios, condición más que probada en la geografía nacional donde sus resultados si bien han sido sorprendentes en las tierras frías, no distan mucho de los obtenidos por las ganaderías del Valle del Cauca, de Antioquia, de Tolima, de Santander o de la Costa Atlántica. Las estadísticas suministradas por el departamento de Ganadería del Ministerio de Industrias (agosto 1945) mostraban que en los Puestos de Aclimatación de Pubenza y Armero se inmunizaron terneros de dos razas europeas, la Holstein y la Red-Poll.
 
Haciendas como El Salitre, Los Laureles, Susaguá, Santa Isabel, El Corso, La Chucua, La Gloria, Ticha, Venecia, La Victoria, El Tejar, Malachi, El Cortijo, El Rabanal, El Cerrito, La Esperanza, Hacienda Olarte, por citar algunas, estaban dedicadas a la producción de leche con vacas Holstein como única raza. Había razones sobradas para pensar en una asociación y a esta tarea se dieron prestantes ganaderos conocedores no solo de las posibilidades aún no aprovechadas de nuestros suelos sino del desarrollo que otros pueblos habían logrado en este sector productivo. Como resultado de su gestión, en el mes de abril de 1942 visitó por primera vez nuestro país el señor A.C. Oosterhuis, presidente de la Holstein Friesian Association of América, para evaluar si había la materia prima suficiente para la formación de una asociación de criadores de ganado Holstein.
 
Nace la Asociación Colombiana de Holstein Friesian 
 
En el marco de la visita del señor Oosterhuis y con la asistencia de más de 40 criadores Holstein cobró vida, en la gerencia de la Caja de Crédito Agrario, nuestra asociación. La exposición del ilustre huésped sobre las ventajas de este tipo de organizaciones y lo que para los americanos y la raza Holstein representa el hecho de estar agremiados, sirvió de bautizo y de estímulo para proceder a nombrar ahí mismo el comité encargado de estudiar y preparar la propuesta de estatutos. Guillermo Herrera Carrizosa, Ramón Gómez Sierra, Alejandro Ángel Escobar, Manuel Gómez Rueda y Washington Bernal fueron designados para esta fundamental colaboración.
Transcurridos tres años la Asociación disponía de las herramientas organizacionales y técnicas básicas: estatutos, reglas para clasificación de hembras mestizas y formularios de solicitudes de señalamiento de las normas que desarrollaría en el futuro; contaba con 47 miembros; había registrado en el Herd Book 336 animales puros y clasificado 2.229 hembras mestizas.
 
El compromiso, la convicción y el entusiasmo con que todos respondieron a las exigencias de la naciente entidad hicieron de ella un organismo fuerte y pujante en muy corto tiempo. No habían pasado cinco años y ya técnicos americanos de la más alta experiencia emitían los más elogiosos conceptos sobre la calidad de nuestro ganado, los animales puros pasaron de menos de dos centenares a dos mil registrados, la asociación era reconocida por sus pares americana y canadiense, y sus certificados respetados y admitidos por doquier. En el discurso de la III Exposición Holstein, realizada en el año 1947, el presidente de la Asociación anunciaba orgulloso que en los últimos tres años, de toda Suramérica, Colombia era el país que más ganado Holstein había importado de los Estados Unidos y del Canadá; en 1952 fue el más grande importador de ganado Holstein de los Estados Unidos (149 cabezas); y en 1956, después de los Estados Unidos era el mayor comprador de Holstein en Canadá. Con toda certeza, la raza Holstein era por la década del 50 la más numerosa en el país.
 
Después en los años ochentas y  noventas se importaron nuevamente unas vacas muy importantes de Canadá y Estados Unidos, de altísimo precio, que han tenido un impacto sin lugar a dudas en el mejoramiento genético del país.
 
Las oficinas seccionales fueron la mejor expresión del interés que la raza Holstein despertó en los productores de leche de todo el país. La primera en crearse fue la de Cundinamarca; vinieron luego las de Antioquia, Valle del Cauca, Nariño y Boyacá. Santander, en las décadas de los 60 y 70, tuvo una seccional que se distinguió por su empuje y entusiasmo.  Los ganaderos caucanos también organizaron la suya, que funcionó durante un corto tiempo.

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